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IDFA 2018

IDFA 2018

Revista Visaje estuvo presente en la 31° versión del Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdad IDFA – uno de los certámenes más importantes para el cine de no-ficción en el mundo. Queremos compartir con nuestros lectores parte de lo que vivimos en los once días de proyecciones, encuentros y charlas. Cine latinoamericano reciente, joyas del cine documental, muchos directores y directoras presentando sus películas y conversando con el público – imágenes y momentos de mucha reflexión sobre la contemporaneidad del documental.

 

Industry Talk

World Film Heritage: Who decides?

 

¿Quién decide qué se conserva y cómo se conserva el patrimonio fílmico del mundo?

Esta charla permitió reflexionar en cómo el acceso a los medios necesarios para la conservación de los patrimonios audiovisuales está fuertemente ligado a las relaciones de poder económico y político. Sonja de Leeuw, profesora de la Universidad de Utrecht, fue quien moderó el encuentro en el participó Juana Suárez – investigadora y conservadora colombiana, profesora de la Universidad de Nueva York – Nikolai Izvolov – historiador y conservador del Moscow Film Museum – y Giovanna Fossati – conservadora en el EYE Film Museum y profesora de la Universidad de Ámsterdam -.

Juana Suárez hizo visible la dificultad en los procesos de conservación en Latinoamérica debido al poco acceso a las tecnologías y presupuestos necesarios – ello sumado a la alta burocratización de las instituciones. Suárez también llamó la atención sobre los archivos comunitarios, cómo en ellos se alberga una memoria importante sobre la guerra – por ejemplo en Colombia – y su riesgo a de desaparecer.

Contrario al caso Latinoamericano escuchamos de Izvolov cómo en el Museo del Cine de Moscú todo lo que llega es conservado, e hizo un llamado a las nuevas generaciones de cineastas e investigadores del cine para que se dirijan a los archivos en búsqueda de materiales conservados en buena calidad, y no sólo acceder al patrimonio audiovisual ruso a través de copias digitales en Internet. Por otra parte Fossati contó cómo – a pesar de que no todo se puede conservar debido a los altos costos de dichos procesos – en EYE existe un trabajo horizontal y colectivo al momento de decir qué se conserva y de qué manera (por ejemplo si se hacen copias fílmicas o digitales), disminuyendo los procesos burocráticos y logrando salvaguardar de manera efectiva archivos en riesgo.

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De izquierda a derecha: Giovanna Fossati, Juana Suárez, Nikolai Izvolov, y Sonja de Leeuw. Fotografía: Revista Visaje

 

Me

Con este simple pero tan sugestivo nombre, Yo, los amantes del cine en primera persona tuvimos la gran fortuna de ver y escuchar a directores de joyas de este “género” documental como Sherman’s March, de Ross McElwee, la trilogía de Naomi Kawase Embracing, Katasumori y Birth/Mother, Bye, Bye Africa de Mahamat Saleh Haroun y Wednesday 19.07.1961 de Victor Kossakovsky.

El “Yo” es algo que siempre yace al inicio de cada proyecto cinematográfico. La relación que tenemos con el mundo que queremos filmar es sin duda un elemento clave en toda película. Pero hay directores que convierten esa relación en la película misma como Ross McElwee quien es el personaje principal, narrador, camarógrafo, sonidista y editor de todas sus películas. McElwee ha realizado nueve diarios fílmicos en los que a través de su mundo pensamos en las relaciones de género, de clase, de poder, en la familia, entre otros temas globales que cobran una nueva perspectiva desde lo íntimo. Sherman’s March es su film más conocido, del cual fuimos en el IDFA los primeros espectadores de su versión restaurada.

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Naomi Kawase es también una cineasta quien lleva la relación con su propio mundo a ser fundamental en sus películas. Principalmente en los diarios proyectados en el IDFA en los que indagó la relación con sus padres, su abuela y su hijo. Luego en las ficciones que ha realizado sus experiencias de vida – o ese observar lo cotidiano, como indicó en la charla con Julian Ross – vuelven a ser los detonantes. Por ejemplo Nara, su lugar de origen, es un elemento clave en su cine.

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IDFA 2018 | Doc Talk: Naomi Kawase on “Embracing”, “Katatsumori” & “Birth/Mother” from idfa on Vimeo.

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Mahamat Saleh Haroun, así como Kawase, ha hecho de su lugar de origen, Chad, un motivo recurrente en su filmografía. En Bye, Bye Africa (1999) el director viaja luego de diez años a Chad pues su madre ha muerto. A su regreso el director ve cómo todo ha cambiado; sus sobrinos han crecido, sus amigos han envejecido, los cines han sido cerrados, la protagonista de uno de sus films tuvo que dejar la comunidad pues todos creyeron que ella tenía sida, tal como el personaje de una de sus películas. Saleh Haroun empieza a redescubrir Chad y decide hacer una película como un homenaje a todos aquellos que dejó atrás cuando se fue a vivir a Francia. Pero sorpresa, esta película es toda una puesta en escena. A través de la ficción el director logra un retrato único de su comunidad, siendo el film también un registro de las calles y espacios que luego en la Guerra Civil desaparecerían.

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IDFA 2018 | Doc Talk: Mahamat Saleh Haroun on “Bye Bye Africa” from idfa on Vimeo.

Por último escuchamos a Víctor Kosakovsky quien no es un director que relacionemos mucho con en el cine en primera persona. Sus películas elaboradas, de planos largos, colores y estéticas muy trabajadas y preciosistas, encuentran una ruptura en Wednesday 19.07.1961 (1997). En este film el director ruso toma una cámara de 16mm y se va buscar a las personas en San Petersburgo que nacieron el mismo día que él. Siguiendo su premisa de no filmar una película cuando sabes lo que vas a decir, Kossakovsky se lanza a descubrir 70 mundos posibles. IDFA fue la oportunidad para que luego de más de una década el director volviera a ver el film. Con el tiempo que objetiviza, Kossakovsky se sintió distante de la obra, pero complacido de ver cómo aún el público – luego de casi dos décadas – puede aún conectarse con su ella. Recordó como Sherman’s March lo motivó a hacer Wednesday 19.07.1961, a tomar la cámara de 16mm e indagar en su propia existencia.

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Documental Latinoamericano

Latinoamérica estuvo presente con algunos films, y Los Reyes de Bettina Perut e Iván Osnovikoff se llevó el Premio de Jurado. Este film toma como narrativa la cotidianidad de dos perros en un skate-park de Santiago de Chile, para introducirnos en la vida del parque y los jóvenes que lo habitan. Los dos perros callejeros sirven como metáfora de una juventud que no encuentra su lugar en la institución familiar, educativa ni estatal. A los jóvenes nunca los observamos, de ellos tenemos su voz. Sólo vemos a los perros, en quienes recae toda la carga emocional y narrativa del film. Las historias en voz en off de los jóvenes son de abusos policiales, hogares disfuncionales, consumo y venta de drogas. Testimonios que no tienen nada nuevo – nada que no sabíamos – y que sumados a una imagen repetitiva de los canes – pero que intenta a través del montaje apelar a nuestras emociones – hace de Los Reyes una sorpresa dentro de los galardones del IDFA.

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IDFA 2018 | Doc Talk: Bettina Perut and Iván Osnovikoff on “Los Reyes” from idfa on Vimeo.

Vimos otros filmes latinoamericanos que nos parecieron mucho más interesantes. Teatro de la Guerra de la argentina Lola Arias es un film que trae al presente la Guerra de las Malvinas para hacernos pensar en la incoherencia de los conflictos bélicos. Arias reúne a un grupo de excombatientes del ejército argentino y del inglés para a través de diversas situaciones, que caminan entre lo documental y la ficción, poner en diálogo lo que fue su experiencia como soldados y lo que eso trajo a sus vidas. El estar juntos y reconocerse luego de tantos años nos pone ante momentos que iluminan el presente político y sus constantes luchas por el territorio y los recursos naturales.

Todo está bien de Tuki Jencquel es un film nos presenta a dos médicos, dos viejos farmaceutas y dos mujeres con enfermedades terminales para hablar de la crisis hospitalaria venezolana. Un film urgente, realizado de una manera oculta y muy cercana a sus personajes – llenándolo un aura intimista, de gran respeto y sensibilidad. Todo está bien es una película conmovedora e indispensable. Esperamos más festivales del mundo sigan programando este film, que hace ruido en el silencio que poco a poco va invisibilizando la crisis humanitaria venezolana.

Como algo que nos dejó pensando sobre la programación del IDFA y su perspectiva del continente, fue la película – cortometraje – con la que decidieron programar el film de Jenquel. Los viejos heraldos (Luis Alejandro Yero, 2018), un film cubano que reúne todos los clichés que hemos ya visto en decenas de películas cubanas: dos viejos, una casa que se va a caer, y la televisión prendida con el discurso de Estado ¿Es esta la visión del socialismo Latinoamericano que se tiene desde el cómodo occidente? Una decisión bastante reduccionista, si los programadores pensaron que los dos films se relacionaban por ello.

Queremos también resaltar dos películas brasileñas que nos gustaron mucho. O proceso de Maria Ramos es – así como Todo está bien – una película urgente para crear una memoria y hacer lazos con el presente y nublado futuro que se le viene a Brasil. En ella seguimos el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff desde el comité que la acompañó en el juicio. Con detalle seguimos este proceso que se hace exasperante y triste – como algo que se golpea tanto hasta que se rompe.

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Film Talk: Maria Ramos. Por IDFA

Y Obscuro Barroco una sinfonía travesti de Río de Janeiro, como nos dice Luana Muniz – activista transgénero protagonista del film – sería esta ciudad si fuera una persona. Este es el segundo largometraje de la directora franco-griega Evangelia Kranioti, quien indaga de nuevo en las relaciones entre lo espacial y lo erótico. Obscuro Barroco se llena también de un transfondo político cuando en un momento del film viene el golpe de Estado y la música y color que lo ha impregnado en sus secuencias del carnaval, sale ahora a la calle a decir: “a pesar de usted, mañana será otro día”.

Por último el cortometraje colombiano Nuestra Canción a la Guerra de Juanita Onzaga nos lleva a Bojayá donde la memoria de la masacre ocurrida en el 2002 es transmitida a través de los cantos y las creencias en figuras fantasmales y monstruosas. Este cortometraje hace parte de las nuevas brechas que el cine colombiano empieza a abrir en su proceso por contar la memoria de la guerra, más allá de lo objetivo y testimonial. Cuando el cortometraje termina, la sensación es de un trabajo inconcluso o por venir. Un deseo por ver más, que nos gustaría sea el plan de Onzaga.

 

Una mirada al documental internacional

Fueron casi 300 película las que formaron parte del enorme panorama del documental internacional que planteó el IDFA. Provenientes de diferentes lugares del mundo nos transportaron no solo geográficamente, sino también muchas de ellas nos llevaron a no-lugares. A espacios imaginarios creados como un territorio donde poner en juego las relaciones humanas. Ese fue el caso de Touch me Not, de la directora rumana Adina Pintilie. Un film que resulta chocante para algunos espectadores – vimos como varias personas se pararon y dejaron la sala – e hipnotizante para otros quienes nos dejamos invadir por la serie de sensaciones y preguntas que nos plantea Pintilie sobre el cuerpo y el sexo. En el film tenemos una serie de personajes en cuya vida sexo-afectiva nos insertamos. Una mujer que no consiente ser tocada, un hombre deforme que vive plenamente su sexualidad, un sado-terapeuta, y la misma Pintilie hace parte de este film donde la imagen es más un elemento plástico que expositivo. Touch me not es un manifiesto en contra de los estándares de belleza ligados a la plenitud sexual, un film sugerente y valiente.

En The Sound of Masks de la directora portuguesa Sara de Gouveia, viajamos a Mozambique siguiendo al bailarín de danza tradicional Mapiko: Atanásio Nyusi. Este film nos propone la danza como una herramienta de resistencia, planteando la relación que ha tenido el Mapiko con la historia de Mozambique desde la colonia, la Guerra de Independencia en los años 1960, a la contemporaneidad donde éste baile ejecutado por hombres sigue manteniéndose como un legado vivo. El film se convierte en el ritual dancístico mismo gracias a sus impresionantes secuencias de baile documental y de puesta en escena, donde máscaras entre terroríficas y bellas cobran vida propia.

Srbenka fue otro film impactante. A través de los ensayos y preparación de una obra de teatro dirigida por el reconocido Oliver Frljić – basada en el hecho real de una adolescente serbia brutalmente linchada en 1991 -, el director croata Nebojsa Slijepcevic logra transmitir el fascismo surgido en su país tras la Guerra de Independencia. La película hace las veces de una terapia colectiva, no sólo para los actores de la obra, sino para los espectadores en un país donde aún la población serbia es señalada y reprimida.

Graves without a name (Tumbas sin nombre) es la más reciente película de Rithy Panh en la que continúa indagando la herida abierta dejada por el régimen comunista del Pol Pot en Cambodia. Desde 1991 Panh viene trabajando este capítulo de la historia de su país con Cambodia: Between War and Peace, pero desde su premiado documental La Imagen Perdida (2013) el reconocido director ha empezado a incluirse a sí mismo como parte del dolor compartido de su pueblo. En Graves without a name la iconografía popular y el budismo cobran relevancia, insertos en la historia del director que busca el cuerpo de sus antepasados, y los testimonios escalofriantes de algunos sobrevivientes del régimen.

Por último queremos contarles cómo fue vivir la función de Aquarela de Victor Kossakovsky en el magnífico teatro Tuschinski – una sala de cine art-deco inaugurada en 1921. Una experiencia inolvidable ver ahí este film donde el agua viene a recobrar lo suyo, bajo una banda sonora de heavy metal y el crujir de la tierra. Lo sublime de la película cobró una fuerza aún mayor en semejante teatro que parecía venirse abajo y zambullirnos en el fin del mundo. Kossakovsky nos propone este magnífico film sobre el cambio climático, para recordarnos lo pequeña de nuestra humanidad. Con imágenes filmadas a 96 cuadros por segundo el director ruso nos lleva al Lago Baikal en Siberia del Sur y su descongelamiento, las calles de Miami durante el Huracán Irma, y los inundamientos de la Caída del Ángel en Venezuela.

Los festivales nos permiten conocer las ciudades como espacios de exhibición y su rol dentro de los mercados del cine y unos poderes económicos. De ahí que el IDFA sea ese gran espacio para el cine documental, donde casi todas las películas tuvieron las presencia de sus directores. Así mismo, esas relaciones entre las ciudades y los festivales nos permiten leer visiones del mundo a través de las decisiones de los programadores – perspectivas de lo global como en el caso de un festival tan grande como el de documental de Ámsterdam. El IDFA fue uno de los primeros festivales europeos que Revista Visaje empieza a visitar.